¿Quienes somos?

[logo_menosunoenescena.jpg][masunoenescena.jpg][labor-menosuno.jpg][menosunoresidencias.jpg]
Mostrando entradas con la etiqueta fotos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fotos. Mostrar todas las entradas

viernes, 1 de julio de 2011

Veronika te baila un tango: texto crítico y fotos


Veronika te baila un tango
Veronika Márquez

La noche del sábado, El molino rojo, nunca estuvo tan de acuerdo con su nombre. El viejo espacio de embajadores cobró una magia cabaretera gracias al trabajo visual y performativo de Veronika Márquez y sus Vjs invitados.



De partida, la sala Farolas nos acoge con una serie de videos en gran formato y de pinchazos en vivo: imagen; color, luz y la deconstrucción de una identidad, Los rostros y huellas de Verónika se multiplican haciéndonos ya cómplices de lo que vendrá. Los paraísos perfumados son ya una promesa.



Luego, en grupos pequeños vamos entrando a la sala Ducados, donde en un ambiente de artificioso erotismo, somos invitados por las chicas alegres a presenciar el tango ofrecido.

Veronika cumple con carácter de ritual, las piruetas sobre la barra americana, Su sobriedad y concentración nos hacen sospechar que hay algo más allá que un juego narcisista; se revela entonces el sentido del “baile”, Entrega y sacrificio.


La imagen de la caída libre, se convierte en metáfora, al final, el publico obediente aplaude, la salida rápida de la Performer, deja en evidencia que la pieza esta justamente en los espacios vacíos que deja el silencio y la evocación.

Con taconazos y acción se termina Tabula Rasa II, campo de pruebas, necesario.

Gracias totales.

Texto: Italo Panfichi

Fotos: María Roig

viernes, 24 de junio de 2011

Anunciación: Texto crítico y fotos


Anunciación.
20 de mayo del 2011 Masuno en Escena

Esta noche Jesús Rubio nos invitó a compartir la construcción de un rito. Sembró el suspense ofreciendo a varios de los asistentes un cuenco recubierto con papel Albal que solo podría abrirse cuando el autor lo permitiera. Micrófono en mano, Jesús , anunciaba el primer movimiento : “la estructura”.

Alba Lorca y Carlos Martín, con gran cuidado, comenzaron a diseñar con sus cuerpos las líneas maestras que sostenían la estructura , empleando para ello un lenguaje depurado, lineal y minimalista. Conquistaban la verticalidad a base de arriesgar una y otra vez su equilibrio en un tempo extremadamente ralentizado. Sus pasos intentaban anclarse con firmeza, como un tiento al vacío de la nave. La fabrica con sus paredes desconchadas y su techumbre a la vista, enmarcaba la cadencia del esfuerzo que Alba y Carlos aplicaban a cada paso y frente al hermetismo de sus rostros, se nos mostraba casi orgánica. Este tempo tan lento invitaba a subrayar los detalles - un pie que se arrastra, un dedo que apunta- como una manera de capturar algo de humanidad en estas figuras casi abstractas. Mientras tanto en el texto que Jesús superponía a la coreografía se iba cociendo el conflicto ético : su idea de civilización ¿era un guiño al mundo de “1984 “o un canto a la belleza hiper-dirigida y uniformada? Difícil saberlo.

Tras esta primera parte se presenta “el detalle”. El aliento se vuelve aquí protagonista. Los dos intérpretes juegan con el aire que antes los separaba del espectador. Deciden alargar su exhalación para enfatizar el peso de sus cuerpos, o acortarla para sorprenderse a medio camino entre dos gestos. La estructura por fin respira, esta habitada.


En la última escena se rompe el discurso y se enciende una radio. Los dos intérpretes, como en un Manet contemporáneo “almuerzan sobre el asfalto”. Con la misma cadencia se desvisten, solos, y decoran el cuerpo del otro con papel Albal. Son artesanos cincelándose como iconos a la vista del espectador. Su rigidez y frontalidad contrasta ahora con una emotividad a flor de piel. Vemos como tratan de acercarse , de confluir, de tocarse, pero unas mamparas de cristal les cubren la cabeza y lo hacen imposible. Ellos eligen reírse de sus torpezas. Por eso nos conquistan.

Ya estamos listos, ya podemos abrir los cuencos, batir las claras y derramarlas luego sobre sus cuerpos. Ya casi los adoramos.

Fotos: Eva Guillamón
Texto: Maite Larrañeta



domingo, 12 de junio de 2011

Mater Amantísima: Texto crítico y fotos



MATER AMANTISIMA
SAYAK VALENCIA

El viernes 3, en una noche apurada, donde todo hacia presagiar un día no apto para “las otras voces”, fuimos testigos de un intento de oración, sustentado en un hermosísimo texto de Sayak Valencia y con la disciplinada complicidad de Luisa Pastor.

Dos mujeres, vestidas de negro, desdramatizadas y pulcras nos llevaron a transitar por el vínculo original. Para ello bastó sólo una voz y su resonar se produjo naturalmente en nosotros.


Es por ello, que quizá -y una vez mas-, sobró el intento de teatro, a pesar de lo sugerente de la puesta en escena, su torpe uso nos alejo de lo esencial.

Todo esto nos lleva a la difícil conclusión, que para renovar los lenguajes escénicos no basta con intentarlo desde otras disciplinas, sino saber romper los moldes ya establecidos, el “savoir faire” se hizo cada vez más necesario en la presentación de Sayak.


En este caso, su aparente libertad no fue tal, más bien estuvo condicionada por el buen manejo de los elementos escénicos que su propuesta requería.

Sin embargo, es en estos momentos de “desorden” que la poesía irrumpe y pone las cosas en su sitio. Mater amantísima felizmente emergió y se dejó escuchar, el misterio de las palabras hondas envolvió el espacio y ante la noche distraída se posó sigilosamente en cada uno de nosotros.


martes, 7 de junio de 2011

Volátil: Texto crítico y fotos



Compositores: Peter Ablinger, Iannis Xenakis,Vinko Globokar

Viernes 13 de Mayo

“Volátil”

Danza: Myriam Agar

Música: Luis Tabuenca

Luis Tabuenca nos hizo una presentación formal de la pieza explicando que se dividía en cuatro partes y que la primera, tercer y cuarta eran piezas de los compositores :
Peter Ablinger, Iannis Xenakis y Vinko Globokar.

Comenzaron con una puesta en escena que justificaba la composición. Consistente en una serie de trapos mojados que a modo de ritual pendían de una cuerda goteando sobre cristales. La afinación se debía a los diferentes tamaños de los cristales cuando el agua caía. La dificultad consistió en la propia instalación ya que no se escuchaba como originalmente debiera haber sonado. Quizás los micrófonos, quizás los cristales no estaban colocados de forma adecuada… No hubo un cuidado con la instalación por lo tanto la pieza no funcionó.


Más tarde pudimos ver una segunda pieza que nos cautivó al completo. En el fondo del escenario Luis con un Cello–bombo y Myriam con un cabello negro hasta la cintura. Ella descompuso la figura, su cuerpo se materializaba en forma de instrumento. El sonido y movimiento de su pelo capturó una pieza sonora con intensos despertares.


Tras acabar esta pieza nos trasladaron a otra con el foco inevitable en Luis. Quizás no fue buscado, pero su claridad y precisión en la pieza fue arrasadora. La bailarina quedó en un segundo plano. En esta parte también tenemos que decir que el foco de luz sonaba muchísimo y esto generó malestar. Un descuido nuevamente en la presentación. Se podría justificar por los pocos recursos del molino rojo, pero sería absurdo ya que el artista toma la decisión respecto a como presentar la pieza, adaptarse, escuchar el espacio y responder ante él es la labor de aquel que presenta una pieza escénica o trabajo en proceso.

La cuarta pieza junto a la segunda fueron las más claras. En esta última Luis se puso en el centro del escenario agachado, hecho un ovillo. Era un ser percutiendo su cuerpo de forma nada convencional. Deslizándose con una expresión en el gesto y presencia tan auténticos que nos dejó atónitos. El público descubría la fragilidad y fortaleza de los momentos que revelan la claridad. Una pieza impresionante que nos hizo reflexionar más tarde sobre el individuo en la sociedad, la incapacidad del ser y su capacidad de transformarlo para reafirmarse en si mismo. En las rarezas de uno mismo la forma de aceptarlas y ubicarlas frente a la sociedad.

Un espacio esencial para que el ser humano siga siendo humano.

Fotos: Raúl Orte.

martes, 17 de mayo de 2011

La casa Animal: Texto crítico y fotos


La casa animal más bien parecía una “casa escénica” y bien podría haber sido una casa a secas: con su sala de estar, su dormitorio, su salón, algo para beber y picar… Lo primero fue una invitación a compartir su casa, la de los artistas. Un ambiente artificial de normalidad o una artificial normalidad ambiental, sello, ya recursivo, de las propuestas performativas más contemporáneas. En todo caso, un espacio sosegado, colmado de gente que improvisaba miradas buscando encontrar a otra gente…


Al comienzo -durante el murmullo inicial- se respiró un aire de fiesta clausurada. En el espacio habitaba la contradicción de principio y final. No se sabía si se celebraba algo o ya se había celebrado, pero sí pululaba la incertidumbre de no saber qué iba a pasar.

En el centro de la “casa”, en torno a una mesa repleta de bebidas y copas, estaban sentados los artistas: las bailarinas Lucía Marote y Ana Cruseilles y los músicos Antonio Dueñas y Peter Memmer. Todavía sin noticias del animal, todavía en calma. Sin saber, ni ellos mismos, en qué acabaría la fiesta. Poco a poco el sonido cortante de una botella, arrastrada por Peter contra la pared, fue acallando el murmullo y cristalizando el foco. Poco a poco los cuerpos de los artistas entraron en la tensión de saberse responsables del encuentro. Y así, sin esperar demasiado, empezó a discurrir el impulso.


Lucía y Ana saltaron a la lona del salón buscando dónde acomodarse en el espacio sonoro que ya habían empezado a generar Antonio y Peter. Antonio, con la sinceridad pegada a la garganta, desplegó un juego de texturas sonoras desde el susurro hasta el quejío tribal que permitió el choque de los cuerpos. Un diálogo de células que discurrió entre el amor y el odio. Las bailarinas, auto-enfundadas en una sola camiseta, se confundieron en un solo cuerpo en disputa. Como dos siamesas plegadas en una -bailadas en una-, Lucía y Ana comenzaron a habitar juntas: deseándose, odiándose, acariciándose y golpeándose, en una fusión e intercambio de movimientos entre sus cuerpos dancísticos que, aderezadas con el acertado líquido sonoro con el que Peter y Antonio nos empaparon a todos, terminaron en un clímax atmosférico carnal y excitante, pero difícil de sostener...

Llego la calma y con ella la confusión. El parón. El no sé qué hacer. La fragilidad del verse ahí arrojado y no saber cómo seguir. Un estado de vulnerabilidad donde, en una improvisación como esta, es posible ir más allá de la carne y dejar que emerja “lo raro”, “lo brumoso”, “el vapor” de lo oculto… Pero no, en esta ocasión no pudo ser. El acallado sonido devino silencio y el silencio tibio vacío.

Sin embargo, todavía faltaba algo para el final: “el animal” de la casa.


Tras un improvisado dúo sonoro entre Ana y Antonio, al calor de la cálida voz de una y la guitarra bien temperada del otro, apareció finalmente la animalidad y la fuerza. Sobre la mesa, abandonada entre copas de vino, no era fácil pronosticar que Lucía resurgiera en forma de “animal”: en forma de bello animal.

Y es que, tras un breve coqueteo de movimientos con (contra) Ana, Lucía nos deleitó con la furia de su cuerpo. Con la rebeldía explícita de las formas salvajes y su naturalidad. Con la justeza de la técnica y la ternura de un cuerpo frágil.


Al final, Ana apagó las luces una a una hasta quedarnos a oscuras y en silencio, y yo desee que hubieran seguido bailando y que Antonio y Peter hubieran seguido sonando, en nuestro silencio a oscuras.

Manuel Bellisco

Fotos: Lucie Geffre

lunes, 25 de abril de 2011

4ª&Vencida: Texto crítico y fotos.




4ª&Vencida

4ª&Vencida es una convocatoria colectiva de residencias de la Cía.lamariMorena, junto con La Asociación Menosuno, que lanzaron en el mes de marzo. Durante 4 días de residencia cada compañía (4gatosBaixochan, David León y Cia. Mari Morena) han trabajado en Espacio Joven, Aula de danza Universidad Carlos III y Menosuno. El 8 de Abril tuvimos la oportunidad de ver en Masuno en escena el trabajo en proceso de la 4ª&Vencida.


El primer trabajo en proceso que se presentó fue de Cia. Mari Morena con “Vehemencia”. Desde una estructura muy ordenada y clara presentaron un esbozo del material que surgió durante su investigación. Los cuadros entre una pieza y otra se resolvieron desde la luz, el sonido y la claridad de las creadoras al cambiar de material. Pudimos ver bocetos que se basaban en la utilización de determinados objetos de la vida cotidiana (abrigos, zapatos, teléfonos…).


La utilización de estos fue nada convencional y con una idea narrativa muy clara, aunque a veces creaba un contraste demasiado fuerte. Me refiero a que el objeto en sí nos daba muchísima información de ese cotidiano y por el hecho de utilizarlo de forma abstracta y figurativa se perdía el propio interés de éste, tranformando la pieza en una investigación de posibilidades con el objeto. Gracias a la clara presencia de las creadoras el interés se generó, pero no tanto por el material que utilizaron, sino por el sentido que tenía para ellas. Por ello reflexionamos acerca del enorme interés que suscita ver un trabajo en proceso ya que de alguna manera se muestran los posibles interrogantes y caminos para resolver la pieza. Los artistas experimentan junto al espectador lo que funciona o no, aparte de despertar nuevas preguntas para seguir trabajando.

La segunda presentación fue para 4gatosBaixochan con Milagros Galiano. Daremos una mención especial por un cambio de última hora, puesto que una de las integrantes, Irene Sequeiros, se lesionó el día del pase general y hubo que cambiar la programación para que ellas siguieran en la presentación. De esta forma, Milagros creó una divertida puesta en escena del propio accidente.


Reclutó a uno de los espectadores para resolver la ausencia de Irene. Su manera de adaptar este accidente surgió de manera fresca y brillante. Con sencillez y claridad, llegó a todo público y además hemos de destacar la limpieza de su técnica, que acompañó la dramaturgia de una magnífica pieza improvisada.


Por último tuvimos a David León con “El amado” de Gruñidos Salvajes.
Esta vez la puesta en escena y la intención eran de una pieza casi acabada. Una propuesta barroca donde el creador utilizaba una serie de objetos muy ocurrentes que generaron una buena espectativa, pero que luego no se pudo solventar del todo. Desde la fusión del circo (equilibrios con frutas como granadas y mazas) jugó con la idea de “Un David” en lucha, con el equilibrio del esfuerzo físico, con la belleza de la propia escultura de Miguel Angel…
Uno de los errores más importantes fue utilizar a un actor para hacer de escultor y pseudo maestro-dios. No se entendía, incluso resultaba que estaba totalmente fuera de lugar. Agradecemos el coraje de David pero tuvimos la impresión que el trabajo de dirección falló y fue una pena. Lo cual destruyó la comunicación con el público y con lo que se quería transmitir.


Desde Masuno en Escena valoramos el impulso de la Cía.lamariMorena con 4ª&Vencida y en especial a Daniel, técnico audiovisual, quien estuvo ayudando e intentando resolver problemas durante todo el proyecto.

Fotografías de Raúl Orte.

miércoles, 6 de abril de 2011

Hisako y Rombolá: Texto crítico y fotos



Contar lo que fue la puesta en escena de Hisako Horikawa y Alessandra Romobolá supone ajustar a palabras algo que, para mí, sobrepasó esta dimensión muchas veces limitante. Pero cuento con algo a mi favor, y es que me emocionó.

Hisako se expresa por medio de una técnica creada por ella misma junto a Min Tanaka: el body weather, que concibe el cuerpo como materia que cambia constantemente, como lo hacen el clima y la atmósfera; y Alessandra se expresa a través de la improvisación musical y con muy diversos «instrumentos». Asistimos a un suceder de emociones y realidades diversas que cada una entrelazó fiel a la escucha de sí misma, y no fue necesario mayor argumento, pues se dejaron sentir razones que no atienden a la razón. En su puesta en escena se respiró el compromiso con el momento y una presencia imponente.

Hisako compartió una experiencia de vida generosa y valiente que nos regaló en su entrega en cada uno de sus movimientos; un trabajo que nace de la escucha de las sensaciones, de la confianza en la sabiduría del cuerpo y de las emociones traídas al ahora y surgidas de él. Se expresó a través de muy diversas imágenes que contuvo en su forma más explicativa y potenció en una expresión más sutil. Participamos de un viaje a través de numerosos seres, organicidades, sentimientos, sensaciones a flor de piel, calidades de tono corporal, edades, rostros, manos, extremos, pasos, cada cual habitado plenamente; siendo en sí mismo y a la vez brotando de los demás o dándoles paso. Dio espacio para que cada espectador derramara en sus imágenes las propias y se escuchara en la fortaleza del ser humano, en su sobrecogedora debilidad, en la temprana consciencia de un ser vivo, en la ternura, en la incomprensión, en la fe, en la experiencia despreciada, en el dejarse caer, en la extrañeza del mundo, en el desaliento, la alegría de vivir, la lucha sin sentido, la comicidad de la existencia y en su maravilla. Logró hacerme entender que el body weather proclama la sabiduría del cuerpo y la fuerza del alma del ser humano, y que despierta la conciencia de algo más sutil de nosotros mismos. Bastaron dos coletas y un chubasquero rosa para revelar tal generosidad. Desde el principio, una increíblemente poderosa bajada por las escaleras, hasta el final, un bis de despedida rebosante de alegría y agradecimiento, jamás se detuvo su vivencia interna y en todo momento estuvo conectada con el espacio y el público. Tras penetrar y arañarnos donde emociona para bien y para no tan bien, supo dejarnos con una sonrisa en la cara.


Alessandra dio muestra de gran riqueza creativa, tanto por los instrumentos que utilizó como por su interpretación, y de una puesta en escena igualmente intensa. Escuchó sus pulsiones internas tomando partido firmemente en unos momentos y dejando en otros vía libre al transcurrir del tiempo. Hizo del silencio parte de su música. Sugirió y supo hacerse delicada, contenida, intensa, apoteósica, deambulante… Otro viaje lleno de sugerencias firmemente habitadas por la música.


Dos artistas que viajaron dos caminos en paralelo y se sugirieron desde la distancia. Ojalá os hayáis dejado ir con ellas y ojalá hayan despertado muchos espacios olvidados de vosotros.

Olga Martínez Yuste

Fotografías de Lucie Geffré


sábado, 2 de abril de 2011

Quijote Gata Kalashnikov, texto crítico.





Maña extremeña.

Imagínense a Samuel Beckett, a los de Airbag y a Paco de la Zaranda en un puticlub de la A5. Pues esta propuesta, Quijote Gata Kalashnikov, los pone en la coctelera y los agita a ritmo de Porrina de Badajoz, en una maravillosa apuesta por el acento pacense y el ritmo del sur. La obra pone como excusa la trama de dos utópicos revolucionarios que entran en un puticlub para liberar a Rosa, una especie de Dulcinea a la que ambos aman. Una pieza con dos actores de camisa blanca y pantalón negro a lo Miguel Hernández. En medio de todo esto poca cosa: unas cortinas, telas, macetas, unos zapatos de tacón rojo y una mesa con dos sillas, que ya nos anuncian que algo muy teatral va a ocurrir.

Toda la primera parte de la pieza es un delirio escénico a dúo asimétrico, basado en la astracanada absurda. Un constante malabarismo vernáculo que por momentos parece más castúo que castellano, donde las más de las veces no se sabe qué es gesto y qué es palabra. Un soberbio ejercicio de arrancar al cuerpo una actuación visceral. Pero el divertimento se viene
abajo en la breve segunda parte, cuando hay que tomar las riendas de lo que se quiere contar.


En la segunda, los personajes cambian repentinamente y el giro dramatúrgico se le viene encima al espectador sin saber muy bien a qué viene el pavoroso drama. De repente el gag se transforma en texto y nos encontramos con un cambio de registro absolutamente inocuo e incomprensible, con la única finalidad de formalizar la historia. Una pena porque en sí, sin magnas pretensiones, la pieza es un juguete escénico en manos de dos pícaros, con transiciones muy bien resueltas gracias a Javier Alcántara que hilvana las escenas con sus suaves guitarras, y una disposición escénica que entrega todo el peso a los actores sin más artificio que el que crean los cuerpos.


Quijote Gata Kalashnikov es un lejano intento de actualizar al iluso Alonso Quijano y contemporizar con la risa del público. Pero el drama psicológico se vuelve intolerable y el manifiesto político pueril. En fin, una carcajada fallida.

                                                                                                                                     Jesús Álvarez








                                                                                                                                            
Fotografías de Raúl Orte

lunes, 24 de enero de 2011

LABORATORIO DE DANZA UC3M: NUHA o Vidas Descartadas


Aunque llevo un par de años siguiendo sus avances en las improvisaciones de la sala Espacio temporal, los alumnos del laboratorio de danza UC3m, hoy me han sorprendido y emocionado con el trabajo presentado en el Molino rojo de la Tabacalera.


Sin duda lo que he visto hoy supera con mucho a algunos , bastantes, espectáculos profesionales que, incluso en festivales internacionales, he visto recientemente.


Felicito al aula de danza de la Universidad Carlos III de Madrid , por este laboratorio en el que universitarios de diversas disciplinas están recibiendo un formación en danza cuyos resultados son equiparables a los que veo en talleres de algunos conservatorios. Una buena noticia es que el viernes próximo, 21 de enero a las 21h, repiten en el mismo escenario. La entrada es libre ( se acepta un donativo voluntario de tres euros para los artistas).

Emilio Tenorio.
www.emiliotenorio.com

lunes, 17 de enero de 2011

Vuelta al "hogar," Masuno en Espacio Menosuno


El sábado 8 de enero estrenamos el año en Espacio Menosuno con una actuación de Masuno en Escena, una vuelta al "hogar".

Se podría decir que fue una repetición de intérpretes, que actuaron el día de antes en la Tabacalera, pero realmente fue una interpretación diferente, ya que ambos días se trataba de improvisación en tiempo real. En una sala íntima, a pesar del escaparate a la calle, y con un público íntimo, se unieron por segunda vez para improvisar artistas llegados de Berlín, Bilbao, México y París.

Es decir, Artur Vidal al saxo, Miguel A. García con la electrónica y Alexander Bruck con el violín tarahumara, instrumento que rara vez se ha visto en España y Malin Astner con la danza.

Resulta gratificante escuchar tan diferentes timbres empastando perfectamente en un dialogo de largos y susurrantes pianissimi con picos desesperantes de expresión. La capacidad para explotar sonoramente cada instrumento, de forma a veces inaudita, encajaba gratamente con la capacidad expresiva de los movimientos de Malin y cómo utilizaba los medios que la sala ofrecía. Una vez más hemos asistido a una interesante muestra de música y danza, que me anima primero a pensar y después aplaudir la conveniente unión de dichas artes cuando se trata de improvisar.

Carmen Fernández-Cabrera


jueves, 30 de diciembre de 2010

THE ILLUSION OF CHOICE o cómo el Pop relata su propia muerte



THE ILLUSION OF CHOICE o cómo el Pop relata su propia muerte.
Participantes: Maite Dono, Narcoléptica y Javier Montero
Autor: performance de Javier Montero

17 de diciembre 21h


Hoy fue un día más cálido y aunque no se pudo uno quitar el abrigo. Al mirar hacia arriba, nos dimos cuenta que la ventanas estaban protegidas con plásticos y realmente se notaba. ¡Gracias a quien los pusiera!..., ya os contamos como estábamos el viernes pasado, cubiertos hasta las orejas.

Esta vez Maite Dono, Narcoléptica y Javier Montero nos presentaron una escena llena de hojas arbóreas amontonadas, con velas en forma circular, una mesa a la derecha donde Maite tenía sus utensilios para la performance y al fondo a la izquierda Javier y la guitarrista Narcoléptica.


Comenzaron a oscuras con ambientes envolventes donde Maite se transformaba.
Su voz con un grito agudo, nos cantaba con alaridos, una presencia que llenaba en absoluto el espacio, se sentía la pureza del instante.

La pieza partía de una estructura en la que usaron determinados materiales en improvisación (textos, medias en la cabeza, lámpara, rotuladores, manzanas…). La utilización de estos fue por unos momentos muy buena, por otros débil. Maite intentó sostener la escena una hora y se requiere de una concentración extrema ya que ella accionaba en cierta manera todas las escenas y no se percibía mucho apoyo del equipo. Se deseaba mayor honestidad ya que de alguna manera se refugiaron en los objetos que habían seleccionado. Una propuesta interesante con potencial en los veinticinco primeros minutos pero con una debilidad en la sucesión de las siguientes escenas. Los textos denunciaban con despotismo la realidad de una sociedad anclada en reglas, leyes y sinsentidos. La fórmula era una agresión verbal que se hacía poesía, con mucha calidad sobre todo por como Maite la impregnaba de su voz y presencia.


Improvisar siempre es un riego pero en este caso fue un riesgo no asumido y se quedaron anclados en la estructura.

Es inevitable que el conflicto aparezca cuando son materiales que en realidad no tienen nada que ver, pero igual hemos visto en otras presentaciones que puede formularse.


Agradecemos muchísimo su presencia y lo fácil que fue trabajar con Javier y Maite, personas muy cercanas y profesionales que cuidaron la preparación, concentración y propuesta ya que como sabéis, Masuno en Escena y El molino rojo tienen los mínimos recursos y cuando vienen artitas de su calidad y compromiso se nota y todo se torna más fácil. Nos veremos en las próximas. Gracias.