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jueves, 10 de febrero de 2011

Improvisación y concierto del 4 de febrero de 2011


Un día frío de nuevo, menos mal que el calor humano nunca falta en El Molino rojo.
Hoy en el programa tuvimos dos propuestas totalmente distintas en la primera parte cuatro improvisadores David León (danza-performance), Owen Clay (danza-performance), Mathieu Callejas (percusión) y Miguel A. García (electrónica). Compartieron un presente lleno de sorpresas, destacando la presencia de Owen ya que fue su primera vez frente al público y nos regaló momentos muy íntimos puros.


David se enfrento a situaciones vertiginosas que le llevaron a escuchar con agudeza el espacio, a su compañero y músicos. Rebelde y con pasión nos ofreció momentos de gran sinceridad. Los músicos con sus estridentes sonidos y pausas nos transportaron desde construcciones musicales con atacaques repentinos, que modularon de forma rítmica el tiempo aportando rupturas a los bailarines. Pudimos observar bastante escucha con los bailarines pero se fue disipando, una pena pero igual es una práctica y nada fácil.


Nos sigue sorprendiendo ver a cuatro personas que no se conocen y que arriesgan desde todas sus virtudes, miserias, dudas, egos… Para crear en el instante y expresar el presente que viven a partir de contextos muy distintos y revelarnos al fin y al cabo el latir de la vida.
Y es que la improvisación nos habla de una reflexión constante sobre lo que hacemos lo que compartimos. Es una revisión contigo, con los otros, con el mundo. Es enfrentarte al instante, querer estar vivo.

Gracias por el regalo.


En la segunda parte desde mundos muy diferente pero con la misma pasión estuvimos latiendo con el proto-punk industrial, electrónica - techno experimental. Sofía una mujer que impresiona, que nos grita sobre el mundo y que atraviesa con su corazón la vida. Nos recuerda el hecho de estar vivos de movernos de actuar. El batería y el bajo dos columnas fundamentales para que esa pasión se materialice nos arrancaron el gesto en la cabeza en el pie ¡no puedes estar quieto! El voltaje altera repercute en nuestros órganos. La electrónica se dejo entreveer aunque no se escuchara del todo.


Un grupo fresco con calidad, que nos seguirá sorprendiendo, seguro. Gracias chicos por gritar al mundo, por levantar nuestros culos de la silla y forzarnos a sentir.


Fotos de Raúl Orte

martes, 26 de octubre de 2010

Masuno en la Tabacalera. 15 octubre 2010



UN CONCIERTO DE CUMPLEAÑOS

Era asombroso que, en la esquina oscura del jardín, pasada la tela negra y la lamparilla, había en la sala tanto silencio. Porque toda la Antigua Tabacalera estaba llena de feria, gentes variadas, en lugares diversos, con músicas y actividades dispares, y barbacoas y banderines, pintadas por todas partes y mucho tráfico. He dicho sala. Gran sala de conciertos, diríase. Pues era un venerable monumento al trabajo y la explotación, a punto ya de perderse y de remodelarse. Un hangar de altos techos y algún resto de grúa, unos trapecios recogidos, unas paredes de bellísimos desconchones y un público absorto a unos sonidos delicadísimos, detallados, conversando en susurros sus timbres contrastados y proyectando unos inmensos espacios de desiertos y ciudades en niebla y países… y… cada cual con sus visiones y audiciones.

Wade al centro, al ordenador, en charla sonora con Luis Tabuenca, percutiendo. Después de varios intercambios y un abrazo, todo sonoro, el saxo de Artur Vidal. Recuerdo sus mágicos agudos dulces y larguísimos, expresivos. La concepción del concierto siguió así. El anfitrión y reciente cumplidor de años siguió en el centro, y sus amigos fueron pasando. Julio Camarena (guitarra preparada) le acompañó dando sonido a unas transparencias que Adam Lubroth proyectaba y hacía danzar, con pulso de cameraman de colores y siluetas.

Después de una pausa que animó y regaló, comiendo y bebiendo, Mari Cruz Planchuelo, bailando la música de Alessandra Rombolá, con sus flautas y losetas y cosillas, conchas, arenas… y de Wade, fue un goce de imaginación, flexibilidad y recursos expresivos. Hubo argumentos, articulaciones y alegría.
De cuando en cuando, ladraba el perro.

Y un último acto: uno a uno, cada uno un rato, fueron pasando, empezando por Ken Slaven, con su violín e instrumentos exóticos brasileños, con sabor, ritmo y presencia escénica. Todos los demás, se fueron añadiendo, en una final que tuvo alguna cima, un tutti, como no había habido en toda la tarde, y varios silencios, luego, a punto de convocar el fin y los aplausos, que no, pues eran seguidos por más conversación, “ha pasado un ángel”, se dice entonces, y otra vez… hasta el final. Me pareció, que en el numeroso público había en todo momento un gran bienestar. Circulaba.
Fernando Carbonell


jueves, 27 de mayo de 2010

Fotos pendientes

Para abrir boca antes de la cita de la semana que viene en la Universidad Carlos III, os dejamos imágenes de la última sesión de Masuno en Escena del pasado 28 de abril.

En primer lugar, del concierto de música improvisada a cargo de:
Thanos Chrysalis [MaxMSP, Super_Collider, electronics]
Wade Matthews [Síntesis digital, grabaciones de campo]
Darío Bernal-Villegas [Percusión]




"Un griego conoce a un mejicano en Londres. El mejicano conoce a un norteamericano en Méjico. El norteamericano conoce al griego en Madrid. Parece el comienzo de un chiste con aviones y paracaidistas pero en realidad es el comienzo de un trío cuya música ha sido aclamado por los críticos como “imponente en su claridad, exquisito en su paleta de sonidos y en su inagotable invención” (James Wyness), y fruto de un “increible nivel de musicalidad”. (Dave X – Startling Moniker)

Para los miembros del trío, que viven cada uno en un país distinto, es algo mucho más sencillo: un oportunidad de hacer música, que no es poco."




Y para terminar, imágenes de la pieza "The Sirens" de Sleepwalk Collective, formado por Iara Solano Arana, Malla Sofia Pessi y Sammy Metcalfe



AS THE FLAMES ROSE WE DANCED TO THE SIRENS, THE SIRENS

“Cuando el truco salga mal, seremos la chica en la caja, serrada por la mitad.”

iara comienza a temerse lo peor. Busca un lugar lleno de extraños en cuyos brazos caer. Busca un conjuro que la libre de la muerte. Y aunque que no es del todo de fiar, y ni siquiera merezca ayuda o consuelo, esta noche le gustaría ponerse en vuestras manos.
THE SIRENS es una performance acerca del peligro, del agarrarse fuerte y esperar el rescate. Es un grito de auxilio. Es sobre mí, y sobre ti, y sobre la extraña y aterradora conexión que crece entre nosotros.

viernes, 12 de marzo de 2010


El miércoles, día 10 de marzo, tocaron en la serie Masuno en Escena dos grandes músicos: el violista lisboeta Ernesto Rodrigues y el guitarrista escocés Neil Davidson.


Lo primero que habría que resaltar de su actuación, unos 45 minutos de diálogo musical totalmente improvisado, es su gran nivel de compenetración. Se trata de dos músicos que llevan ya varios años tocando juntos y esto se nota, sobre todo, en su capacidad de asumir riesgos, ya que claramente cada uno confía en la capacidad del otro de responder ante lo inesperado. Y con razón.


En segundo lugar, hemos de comentar la maestría con la que cada uno maneja su instrumento. Lejos de un virtuosismo convencional, estos dos músicos entienden que sus respectivos instrumentos son herramientas, ni más ni menos. Y como todo buen artista, los utilizan para hacer lo que ellos mismos quieren, y no para reproducir patrones ya más que caducos. Así pues, Ernesto y Neil frotan, rascan, golpean, tañen, rozan y acarician sus instrumentos con total libertad, pero con enorme rigor. La libertad es la de utilizar el instrumento exclusivamente como medio para vehiculizar su propio lenguaje musical. El rigor viene de la enorme claridad de ese lenguaje, y la consiguiente necesidad de utilizar el instrumento con la suficiente precisión como para reflejar un pensamiento musical lleno de matices y detalles, que además emplea un vocabulario sonoro heredero de la revolución que, a lo largo del siglo pasado, cambió por completo la materia constituyente de la música.


Por último, quisieramos comentar la intimidad y la complicidad que emana de estos músicos cuando tocan. Lo suyo es un diálogo en todos los sentidos. Y es un diálogo que comparten, no solamente entre ellos dos, sino también con el público. La falta de ambages, posturas y convenciones vacías permite al oyente una recepción directa de la presencia humana en escenario, sobre todo en un ambiente ya, de por sí, íntimo como es Masuno en Escena. Aquí no hay carisma ni espectaculo, ni falta que hace. Aquí, hay sencillamente música.


Wade Matthews
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